2010/10/01 | 4ª Conferencia Internacional de Fundamentos de Ciencia de la Información: Hacia un nueva ciencia de la información, Pekín, Agosto de 2010

publicado a la‎(s)‎ 11 oct. 2010 3:00 por José María Díaz Nafría   [ actualizado el 11 sept. 2012 11:42 ]

Informe de: José María Díaz Nafría (Universidad de León)

A principios de 2010 el Profesor Zong-Rong Li (del Social Information Science Institute, SISI, anejo a la Universidad de Ciencia y Tecnología de Huazhong, HUST, China) propuso a nuestro colega Wolfgang Hofkirchner la celebración de una reunión científica internacional con el propósito de sentar las bases de una ciencia de la información integradora –en lo que respecta a dominios científicos y a divisiones geográficas. Esto es, en la línea de las conferencias de Foundations of Information Science, pero incorporando ahora una comunidad científica que había estado ausente. Se decidió así celebrar la cuarta edición de dicha serie de conferencias (Madrid 1994, Viena 1996, Paris 2005) bajo el lema “hacia una nueva ciencia de la información”, que felizmente tuvo lugar entre el pasado 21 y 24 de agosto en Pekín.


De izquierda a derecha: Hucan He, Konstantin Kolin, Pedro Marijuán, Yi-Xin Zhong, Wolfgang Hofkirchner, Kang Ouyang
La conferencia, co-dirigida por Kang Ouyang (director del SISI), Wolfgang Hofkirchner, y Pedro Marijuán, fue celebrada bajo los auspicios de la Asociación China de Inteligencia Artificial (CAAI) como parte de la Multi-Conference on Advanced Intelligence (MCAI-2010) que incluía además: una conferencia internacional en inteligencia avanzada y otra de ingeniería de conocimiento y de procesado de lenguaje natural del instituto norteamericano IEEE. Quedó una indudable constancia de la actividad científica oriental dentro de los estudios interdisciplinares en información con una notable preponderancia de contribuciones chinas (59 %) y una significativa participación japonesa (10 %). No obstante, el carácter global de la convocatoria quedó preservado con presencia de participaciones de cuatro continentes, en especial Norteamérica y Europa, de modo que el objetivo de fundar una asociación científica internacional encargada de promover una ciencia de la información global e integradora pudo contar con una mínima representación de las partes necesarias. 
Acceso a: Programa y resúmenes con enlaces a los textos preliminares (documento PDF)

Brechas y puentes

El objetivo de “discutir conceptos, teorías y aproximaciones relativas a la información” se cumplió con todo un elenco de contribuciones que cubrían aspectos formales, físicos, biológicos, cognitivos, psicológicos, comunicativos, sociales, tecnológicos, éticos y filosóficos desde muy diversos enfoques y tradiciones. No obstante, a pesar de la expresión de voluntades de establecer puentes entre las culturas científicas y humanísticas, y entre tradiciones diversas, se constató una dificultad fundamental para llevarlos a efecto de un modo ampliamente aceptado, aunque no faltaron contribuciones relevantes a este respecto y muy particularmente desde posiciones filosóficas netamente chinas. Para ilustrar esa falta de satisfacción general, John Collier (de la Universidad KwaZulu-Natal, Sudáfrica) concluía, después de una sutil articulación entre clases de información principalmente no intencionales, que “lo que se requiere [para comprender] la emergencia de la intencionalidad debe aún esperar”. Sin embargo, es aquí –a mi entender- donde reside la brecha de las dos culturas –objetivista y subjetivista- que se pretende salvar.

Por otra parte, resulta relevante que así como en occidente la cuestión de la confrontación objetivo-subjetivo supone un punto clave de divergencia, dicha cuestión aparece muy mitigada en los planteamientos filosóficos chinos, aunque estos pudieran presentar –desde puntos de vista occidentales- un claro problema dentro del marco de dicha confrontación (como podría ocurrir en la comparación entre inteligencia humana y artificial, cuya temática apareció en reiteradas ocasiones). Quizá el que occidente haya pasado por una modernidad obnubilada por el sujeto ha hecho al occidental especialmente sensible a esa controversia, a la vez que prácticamente insensible a determinados hechos sociales que para el oriental resultan patentes, como pudo verse en un buen número de presentaciones (más de una tercera parte de los temas discutidos por ponentes chinos eran de carácter social).

Foto colectiva en las escaleras del edificio cultural internacional de la Universidad de Pekín

En perspectiva histórica 

Desde un punto de vista histórico, en lugar de la confrontación mencionada el pensamiento oriental (tanto en la tradición china como en la india) se ha mostrado más sensible a la relación dialéctica entre el ser y el no-ser, de donde surgen las modalidades del poder-ser, el no-ser-todavía, el deber-ser, el dejar-de-ser… que impregnan las grandes figuras de la filosofía oriental (Kong Qiu, Mo Di, Meng Ke, Xun Luang, Yang Zhu, Zhuang Zhou, Buddha o Gaudapāta). Es posible que estas distinciones sean un buen puntal para la comprensión de los fenómenos informacionales y su relación con el conocimiento, la comunicación o la organización social, así como para una recepción de la epistemología y ontología que plantea la física contemporánea –como ha sido señalado en repetidas ocasiones - y que puede ser una clave de bóveda para la constitución de una nueva ciencia de la información.

Para ilustrar esta potencial repercusión de la tradición filosófica oriental en nuestra actual comprensión de la información, consideremos dos grandes clásicos chinos. Por ejemplo, encontramos en Zhuang Zhou (369 a.C. – 286 a.C.) temas que fácilmente podrían recalar en puntos de vista contemporáneos de la naturalización de la información: 
“Al principio sólo había la nada y la nada carecía de nombre. De la nada se originó el uno, que tenía existencia, pero carecía de forma. De ese continuo informe nacieron las cosas por la fuerza del [su propia naturaleza]” (Zhuāngzĭ, §12). 


Profesor Zong-Rong Li 
Esto es, el ir emergiendo nuevas cosas de su fondo natural se entiende como un proceso continuo de “información”. Pues bien, este tratamiento de la emergencia y de los temas evolucionistas –que como es sabido se encuentran en el núcleo de muchos puntos de vista contemporáneos sobre la información en occidente, como en Hofkirchner, Collier, Kirby…- lo encontramos en un buen número de trabajos originales de autores chinos. Por ejemplo, constituye uno de los tópicos desarrollados desde los años 1980 en la filosofía de la información de Kun Wu, del Xi'an Jiaotong University College of Humanities and Social Science (presentada en varias ponencias, y de la que sería menester una mejor traducción para que en occidente pudiera recibir merecida atención), también en la “informática teórica” de Zong-Rong Li  (recogida en un extenso volumen cuya edición inglesa estaba recién salida de las prensas y nos fue amablemente obsequiada) o en diversos trabajos de Xin-Zheng Jin y el de otros participantes. 

Pero otro tema recurrente en el pensamiento chino –de orientación en cierto modo opuesta al daoísmo al que pertenece la anterior cita– es el de la naturaleza de la jerarquía y las relaciones sociales, o el papel de la semántica en los sistemas sociales; temas que en occidente aparecen mucho más tardíamente pero que en el caso de los clásicos chinos (Kong Qiu, Mo Di, Meng Ke, Xun Luang) ofrece todo un abanico de posiciones teóricas y es tratado con todo un lujo de matices. Por ejemplo, encontramos en Kong Qiu (Confucius según su designación latinizada, 551 a.C. – 479 a.C.) temas en los que aparecen cuestiones actuales de la semántica y pragmática informacional, por ejemplo: 
“Si los nombres no son correctos, las palabras no se ajustarán a lo que representan, y si las palabras no se ajustan a lo que representan, las tareas no se llevarán a cabo… y el pueblo no sabrá como obrar. En consecuencia, el hombre superior precisa que los nombres se acomoden a los significados y que los significados se ajusten a los hechos…” (Lúnyŭ, §13, 3). 


                 Profesor Kun Wu 
Se observa, pues, un esfuerzo por mantener juntos los vértices del triangulo sígnico de Peirce; esto es, el que la sintaxis, semántica y pragmática queden integradas en un todo coherente del que Shannon desvinculó su teoría de la información desde un principio (1948). Es decir, los intentos de completar la parcialidad del tratamiento científico de la información en occidente –en las múltiples versiones de semántica y pragmática aparecidas después de la teoría shannoniana- encontrarían referentes lejanos en el pensamiento chino, con un peso sociológico al que es casi ajeno el pensamiento clásico occidental. Por otra parte, es bien sabido que el otro gran tópico de la escuela china de los letrados versa sobre la jerarquía y la estructura social, que en la cita anterior de Kong Qiu queda mínimamente aludido mediante la referencia al “hombre superior”. 

Pues bien, resulta curioso constatar una gran presencia de los temas semánticos y pragmáticos entre las ponencias chinas del congreso, y un tratamiento reiterado de las cuestiones de la jerarquía tanto en cuestiones de naturaleza de la información, como de filosofía de la información o de metodología para la ciencia de la información. En este sentido, en la antes aludida filosofía de la información de Kun Wu –cuyo primer trabajo se remonta a 1980-, por una parte, predominan las estructuras jerárquicas, y por otra, es el nivel de la “información social” el que se sitúa en la cúspide de su construcción teórica. Así mismo, los trabajos presentados por los profesores Kang Ouyang y Zong-Rong Li –con propuestas tanto metodológicas como teóricas- se encuentra ese carácter a la vez jerárquico y de orientación social. 
Profesor Kang Oujang                    

           Profesor Yi-Xin Zhong
En resumen, esa diversidad de tradiciones y de pesos en los temas considerados a la hora de abordar el problema común de comprender la información en todos sus aspectos, lejos de entenderse como una limitación, puede comportar una potencial hibridación que conduzca a líneas de investigación realmente nuevas. Por otra parte, tal y como señaló el profesor Yi-Xin Zhong, la diversidad de comprensiones acerca de los fenómenos involucrados no es sino un acicate para una entendimiento más profundo de dichos fenómenos. No obstante, para lograr este ulterior beneficio –e ir más allá de una “jaula de grillos”– se requiere una clarificación de los respectivos puntos de vista como ejemplarmente hizo el propio profesor Zhong.
                     

Un Babel informacional 

Como se ha constatado en otras ocasiones, las homonimias que apuntan a realidades diferentes suponen un difícil escollo para una genuina aproximación interdisciplinar o transdisciplinar cuando no se clarifica la referencia. Así, por ejemplo, resulta curioso la manera en la que, a pesar de ser patente las diferencias existentes entre lo que se entiende por “inteligencia” o “intencionalidad”, estos términos se utilizaran a lo largo de la conferencia –salvo algunas excepciones- sin la menor circunspección, atendiendo a realidades netamente diferentes (referidas a máquinas, organismos unicelulares, animales, personas, sociedades). 

En la misma línea, “sujeto” representa realidades netamente distintas dependiendo del papel que la intencionalidad, o el grupo social de pertenencia pueda jugar en su constitución. Esto lógicamente repercute en que las brechas sujetivo-objetivo antes aludidas puedan cobrar significados diversos.

No cabría esperar menos variabilidad en lo que respecta al uso de “información”, pero hubiera sido deseable que se hicieran explícitos los usos respectivos, y no solo en aquellos trabajos que versaban específicamente sobre dicha naturaleza (en torno al 15% del total), sino en el de cualquier otro que recurriera significativamente a dicho concepto, ya que la clarificación de su naturaleza no puede sino constituir un objetivo central para la fundación de una ciencia de la información trans-disciplinar. 

Igualmente podrían señalarse usos diversos, ambiguos y no explícitos de términos fundamentales en los esquemas unificadores de la información como son “sistema” o “agregado”, aunque para estos últimos Niizato, Gunji et al. ofrecieron una interesante aproximación que también podría ser de utilidad para clarificar la constitución o emergencia de los sistemas y su dinámica.

La “medida”, el “valor” y el “contexto”, en especial en lo referente a la información, son otros tantos conceptos usados frecuentemente de un modo no clarificado que pueden conducir a no pocos equívocos. Un tratamiento conjunto de estos tres elementos como se contempla en los trabajos de Kun Wu, de Mark Burgin o Carlos Aguilar, puede representar una vía interesante para abordar su papel en el estudio de la información en sistemas de complejidad diversa.

En lo que atañe a términos disciplinares, se observó, por ejemplo, un uso diverso del término “lógica” en sentidos que –en el peor de los casos– podrían hacer que las aportaciones de lógicos profesionales difícilmente pudieran compenetrarse con las muy válidas consideraciones ontológicas de la dinámica de realidades ‘contrarias’ o ‘contradictorias’ (digo ‘contrarias’, en el sentido de que el punto de vista dialéctico apunta en mayor grado a realidades contrarias que contradictorias). Así, por ejemplo, J. Brenner, por un lado, y Kamiura o Gunji, por otro, aunque ambos se enfrenten a problemas de inferencia dinámica “lógica” tiene para el primero un sentido metafísico, mientras que para los segundos tiene el valor de teoría deductiva. Como muestra el trabajo de Gunji, el hecho de recurrir a ‘lógicas’ alternativas –no en sentido ontológico sino como teorías deductivas– pueden ofrecer planteamientos de gran valor para entender la realidad dinámica de los procesos informacionales. Y hay buenas razones para pensar que la “lógica universal” de Huacan He, la “lógica dinámica” de van Benthem o las “lógicas paraconsistentes” de nuestros colegas José Méndez, Gemma Robles y Francisco Salto, pudieran rendir un tributo significativo a este respecto.

En cuanto a disciplinas consolidadas o en formación, como “informática” o “teoría general de la información” (Hofkrichner vs. Hashimoto) se observó también un uso diverso aunque es este caso explícito. Más grave quizá para el propósito pretendido de constituir un marco internacional para una comprensión de la información de un modo inter- o transdisciplinar lo constituye la manera diversa de entender las diferencias entre multi-, inter- y trans- disciplinariedad (diferencias a veces en absoluto discernidas). De nuevo, poner claro que se entiende por cada una de estas apuestas metodológicas supone sacar a la luz presupuestos fundamentales y significaría también poner sobre la mesa los instrumentos que permitieran construir un marco de efectiva cooperación para una comprensión más unificada y profunda de la información en sus múltiples manifestaciones.

En conjunto se observa –tanto en relación a los términos mencionados, como a otros muchos que pueden encontrarse en el conjunto de los trabajos presentados– que una clarificación de los diversos puntos de vista y la posibilidad de que estos puedan participar en un marco de trabajo cooperativo requiere el poner en claro qué entiende cada cual por los diversos términos empleados y por los problemas que pretenden abordarse. Razones que animan a proseguir tanto en la elaboración del glossarium BITri, como en el desarrollo de la iniciativa domusBITae, en lo que se lograron ciertos avances.

Participación de BITrum 

El congreso contó con una notable presencia de colegas de BITrum, actuando el propio grupo como co-organizador del encuentro. A parte del papel directriz –ya mencionado- de Wolfgang y Pedro, estuvieron además presentes Peter Fleissner, Carlos Aguilar, Mario Pérez-Montoro y José María Díaz, a quienes habría de añadirse en calidad de participación como autores de los trabajos presentados a Mark Burgin, Francisco Salto, Lydia Sánchez y Manuel Campos. 

Pero además, el congreso ofreció a BITrum la posibilidad de enriquecerse notablemente con dos nuevos participantes: Luis Bruni y Anthony Hoffmann. Luis Bruni, aporta un punto de vista sin duda valioso para los objetivos del proyecto: el de la biosemiótica. Luis es natural de Venezuela y actualmente Profesor en la Universidad de Aalborg, Dinamarca, en materia de percepción multimodal y cognición, cultura digital y teoría de la ciencia. Durante el congreso, al confrontar nuestros respectivos planteamientos se entabló una interesante y mantenida polémica acerca de la naturaleza objetivo/subjetivo de la información y los contenidos semánticos. Participará como editor y autor en el glosario y como parte del consorcio de domusBITae. 

Anthony Hoffmann, desarrolla su trabajo en ética de la información en la Universidad Wisconsin-Miwaukee con Elisabeth Buchanan (del comité científico de BITrum). Colabora desde principios de 2010 con el Science of Information Institute en la edición de BITagora –en colaboración con BITrum-, contribuyendo, por ejemplo, con una entrevista a Elisabeth Buchanan que fue anunciada en junio desde este portal. La participación de Tony en BITrum, acordada en el congreso, se materializó hace escasos días mediante la revisión de todos los textos en inglés del glosario y que en menos de un mes nos permitirá sacar a la luz una primera versión más cuidada. 

De izquierda a derecha: José María, Mario, Wolfgang, Carlos, Gerhard Luhn; a la derecha Luis Bruni

Conjuntamente en las contribuciones al congreso FIS2010 correspondientes a miembros de BITrum se desarrollan propuestas metodológicas, de carácter filosófico, formal, físico, biológico, semántico, económico, ecológico y social. Se enumeran a continuación autores, títulos y enlaces a sus contribuciones (según versiones previas a la presentación en el congreso, cuyas versiones finales serán recogidas en un monográfico especial de TripleC co-editado por Tony) que dan una idea de la riqueza de puntos de vista ofrecidos en la comprensión de los fenómenos informacionales:

Sociedad Internacional para Estudios Informacionales (ISIS)

Uno de los objetivos del congreso lo constituía la fundación de una unión de científicos en ciencia de la información de carácter interdisciplinar y que a diferencia de la “information science” integrara las ciencias no solo sociales, humanísticas y técnicas, sino también las naturales, formales y filosóficas. Durante varios meses previos a la celebración del congreso se discutió acerca de sus objetivos, estructura, funcionamiento, encuentros, etc. En particular, es de destacar el enérgico y admirable trabajo realizado por el profesor Zong-Rong Li, preparando reiteradas propuestas para su ulterior discusión, así como las contribuciones realizadas por Wolfgang y por Dail Doucette del Science of Information Institute. 

En el mencionado debate, desde BITrum se ofrecieron dos puntales para la futura asociación internacional: por una parte, la iniciativa domusBITae en calidad de infraestructura electrónica que podría facilitar la articulación de la comunidad (en materia de comunicación, compartición de recursos y resultados, cooperación, etc.); por otra, el glosario –extendido a la participación de las otras comunidades- que pudiera operar como un espacio para la desambiguación y en general clarificación de los diversos puntos de vista.

Aunque con anterioridad al congreso no se hubieran consensuado contenidos, parecía haber un acuerdo tácito respecto a varios elementos esenciales, como era el de aunar esfuerzos para constituir un amplio dominio disciplinar de carácter internacional y en el que se dieran cabida a los aspectos formales, físico-químicos, biológicos, cognitivos, ético-sociales, tecnológicos y filosóficos. Entre los aspectos que quedaban en el aire se encontraban: (i) aspectos metodológicos como el de aspirar a una aproximación entre dominios científicos bien interdisciplinar o bien transdisciplinar; (ii) el de reconocerse o no bajo la designación de “science of information” para evitar la confusión con el dominio tradicional de “information science” cuyo peso académico ha dificultado una valoración más positiva de las propuestas más ampliamente inter- o trans-disciplinares; (iii) aspectos administrativos relativos a la composición de los equipos, la permanencia, rotación o carácter electivo de los miembros; etc. 

Es de destacar el importante número de propuestas metodológicas presentadas en el congreso para la conformación de una nueva ciencia de la información con las características arriba mencionadas (aproximadamente un cuarto de las ponencias), lo cual denota el sin duda significativo interés por la creación de una nueva disciplina científica para el estudio de la información en su poliédrica realidad.

Sin embargo, una vez convocadas las partes interesadas tras la última sesión plenaria del primer día del congreso, es de lamentar el que allí donde se podría haber llegado progresivamente a acuerdos de aspectos fundamentales y más fácilmente consensuables, en su lugar se confrontaran planteamientos particulares en defensa de objetivos que no respondían al interés general que previamente se había hecho explicito en las discusiones preliminares. 

Afortunadamente, la existencia de un amplio interés por la consolidación de una disciplina para el estudio de la información con inclusión del elenco de aspectos antes mencionado, ofrecía una base bastante para que un equipo (constituido por Kang Ouyang, Wolfgang Hofkirchner, Zong-Rong Li, Pedro Marijuán, Huancan He y Yi-Xin Zong) decidiera la constitución específica de la nueva unión científica que acordó en llamarse: Internacional Society for Information Studies. Su acrónimo ISIS coincide –como señaló nuestro colega Rainer Zimmermann– con el de la diosa de la antigua mitología egipcia que reconstruye a su marido Osiris después de que éste hubiese sido troceado y diseminado por su envidioso hermano Seth, que alegóricamente presenta un claro correlato con el papel de la información. Por otra parte, en caso de que se logre el apoyo necesario para el desarrollo de la infraestructura electrónica propuesta en la iniciativa domusBITae, dicha asociación la usaría como herramienta de comunicación, diseminación, compartición de recursos, organización y cooperación.


Conclusiones

En lo que respecta al objetivo de conformar una nueva disciplina científica, puede concluirse que en la reunión en Pekín se han dado pasos ciertamente decisivos: (i) se han aproximado dos tradiciones independientemente ricas cuyo bagaje combinado no puede sino fortalecer una comprensión más omnímoda de la información; (ii) se ha constituido una primera asociación científica internacional que convoca puntos de vista naturalistas, sociales, humanísticos, filosóficos, formales y técnicos de la información; (iii) se han presentado marcos metodológicos y teóricos alternativos que permitirían la constitución de varios programas de investigación dentro de los objetivos generales; (iv) se han ofrecido propuestas unificadoras que permitirían la articulación y comprensión mutua de los diversos marcos teóricos de trabajo; (v) nuevamente se ha observado que la clarificación conceptual, terminológica y teórica es una clave de bóveda para la constitución de marcos de trabajo efectivamente interdisciplinares y transdisciplinares.

Respecto a estos logros no podemos sino estar profundamente agradecidos a todos los organizadores de FIS2010, y en particular al Social Information Science Institute (dirigido por el Prof. Kang Ouyang) y a la Chinese Association for Artificial Intelligence (presidida por el Prof. Yi-Xin Zhong) en calidad de anfitriones. Gracias, Wolfgang, por animar el paso de todos nosotros; y al Science of Information Institute por apoyar la participación de BITrum... No obstante, si bien estos pueden haber sido pasos decisivos, nos enfrentamos a un largo camino que ha de ser recorrido con no menos decisión para que en efecto la nueva ciencia de la información pueda ofrecer frutos científicos y prácticos.

Se adjunta un programa que incluye los resúmenes de los trabajos presentados en el congreso y enlaces a sus respectivos artículos en la versión previa al congreso (sciforum) -ver documento-. Las versiones revisadas de los artículos constituirán un monográfico de TripleC que aparecerá próximamente.
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José María Díaz Nafría,
20 oct. 2010 7:03
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